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Mostrando las entradas con la etiqueta reflexiones católicas

El aborto – Una conversación entre amigos

 El aborto – Una conversación entre amigos El fin de semana me encontraba en casa de un amigo celebrando su cumpleaños, estaba platicando con mis amigos cuando se dio el tema del aborto. Un tema en el que no me podía quedar callado. La situación se dio de la siguiente manera: Los que están a favor del aborto, los que no abortarían pero respetan la decisión de la mujer de abortar o no. Los que se les notaba que estaban en contra del aborto pero se quedaron callados (supongo que por miedo), los que simplemente no les importaba el tema y yo que fui el único que habló en contra del aborto. Los argumentos de las personas que apoyan el aborto eran los mismos de siempre: Los padres están muy jóvenes para asumir la responsabilidad y arruinarán su futuro. Los padres no tienen las posibilidades económicas para mantener al hijo. El hijo es fruto de una violación. Menciono otras que no comentaron pero también son muy comunes: La mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo. El embarazo...

Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores

 Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores Yo no voy a la Iglesia porque no soy hipócrita. Muchas veces he escuchado esta frase, yo mismo la use para no acercarme a Dios. La Iglesia es un hospital de almas, hay buenos pacientes que siguen las indicaciones del médico al pie de la letra y habemos malos pacientes, que dejan el tratamiento a medias y tardamos más en curarnos. Pero siempre iremos al hospital porque sabemos que estamos enfermos y necesitamos curarnos. Marcos 2:16-17 Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?». Jesús, que había oído, les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores ».

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón

  Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón   ¿Cómo voy a amar a Dios más que a mi vida? Fue la pregunta que me hacía cuando me decían que tenía que  amar a Dios sobre todas las cosas , que tenía que hacerlo el centro de mi vida. Simplemente era imposible creer que tenía que amarlo más que mi escuela, trabajo, amigos, familia, esposa, hijos, y más que a mí mismo. Pero descubrí que las personas que me lo dijeron, en verdad lo amaban, estaban apasionadamente  enamoradas de Dios . Llegué a comparar ese amor con el primer amor en la  adolescencia. Un amor apasionado, sin reservas, total. Siempre quieres estar con la persona amada, deseas hablar con ella, te preguntas ¿qué estará haciendo? y todo lo que haces aunque no esté presente lo haces para agradar o no desagradar a esa persona. Así concluí que, tenía que  enamorarme de Dios , pero ¿cómo? Pues de la misma manera como lo hacemos con las personas, abrimos nuestro corazón y conocemos a las personas. L...